Las personas con lecturas de presión arterial que superan 140/90 se consideran hipertensas. La hipertensión puede aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular, ataque cardíaco, insuficiencia cardíaca, aneurismas aórticos y enfermedad arterial periférica. Se ha observado una asociación entre el aumento de fluoruro en el agua subterránea y una mayor prevalencia de hipertensión, especialmente entre los hombres adultos (Amini et al., 2011). También se observó una mayor incidencia de hipertensión arterial entre las personas expuestas ocupacionalmente al fluoruro (Tartatovskaya et al., 1995). Los estudios en animales también han encontrado esta asociación (Bera et al., 2007; Walland, 1977). Sin embargo, un estudio de niños encontró que aquellos con fluorosis dental (que indica una sobreexposición crónica al fluoruro) tenían una presión arterial diastólica más baja que aquellos sin fluorosis dental (Karademir et al., 2011). Takamori (1962) y Leone et al. (1956) observaron de manera similar hipotensión en animales expuestos a niveles tóxicos de fluoruro. Esta discrepancia podría atribuirse al nivel de exposición al fluoruro o a la etapa de desarrollo de los sujetos.
Extractos de la literatura científica:
“En conclusión, se puede afirmar que con el aumento de los niveles [de fluoruro] en los [recursos hídricos subterráneos], la prevalencia de hipertensión y la media [presión arterial sistólica] aumentan estadísticamente, especialmente en los hombres. Entonces, parece que estas relaciones pueden ser específicas de género”.
FUENTE: Amini H, et al. (2011). Fluoruro de agua potable y presión arterial: un estudio ambiental. Biol Trace Elem Res 144:157-63.
“La exposición perinatal al fluoruro, en las dosis más altas utilizadas en este estudio, puede aumentar significativamente la presión arterial sistémica en ratas Wistar macho. Por lo tanto, la exposición perinatal al NaF conduce a un deterioro funcional dosis dependiente, duradero y específico del género en el control hemodinámico”.
FUENTE: Bera I, et al. (2007). Efectos neurofuncionales de la exposición al fluoruro de sodio en el desarrollo en ratas. Eur Rev Med Pharmacol Sci 11:211-24.
"En nuestro estudio, la presión arterial diastólica era baja en la fluorosis grave".
FUENTE: Karademir S, et al. (2011). Efectos de la fluorosis sobre la dispersión del QT, la variabilidad de la frecuencia cardíaca y los parámetros ecocardiográficos en niños. Anadolu Kardiyol Derg 11:150-5.
“Más allá de este punto [15 mg F/kg] hubo una disminución moderada en la presión del pulso. De 20 a 30 mg./kg. hubo una caída moderada de la presión sistólica y diastólica, después de lo cual se produjo una caída rápida y progresiva de la presión arterial”.
FUENTE: Leone NC, et al. (1956). Estudios de toxicidad aguda y subaguda del fluoruro de sodio en animales. Informes de salud pública 71(5):459-67.
“Un estudio funcional del sistema circulatorio de pacientes con enfermedades vibratorias en minas de fluorita reveló cambios en la hemodinámica cerebral con reacciones angioténicas más pronunciadas... A partir de los datos del ECG encontramos una mayor incidencia de cambios distróficos en el miocardio, hipertensión arterial y alteraciones del sistema nervioso central. regulación del sistema cardiovascular…”
FUENTE: Tartatovskaya LY, et al. (1995). Valoración clínico-higiénica del efecto combinado sobre el organismo de la vibración y el flúor. Boletín de ruido y vibraciones (de: Meditsina Truda i Promyshlennaya Ekologiya 10:8-10).
“La disfunción diastólica es una condición con una mayor resistencia al llenado del ventrículo izquierdo, lo que lleva a un aumento inadecuado de la relación presión-volumen diastólica y provoca síntomas de congestión pulmonar durante el ejercicio. Dado que la disfunción diastólica precede a la disfunción sistólica, los pacientes con fluorosis que tienen disfunción diastólica podrían tener un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca”.
FUENTE: Varol E, et al. (2010). Impacto de la fluorosis crónica en las funciones diastólicas y globales del ventrículo izquierdo. Sci Tot Environ 408:2295-8.
"En los experimentos actuales, [el fluoruro de sodio] demostró ser un activador central muy potente de la presión arterial y la frecuencia cardíaca".
FUENTE: Walland A. (1977). Más evidencia de la participación del AMPc en la regulación de la presión arterial central. Arco Farmacol 296:177-81.
